Me ha quedado con una granulometría y textura casi perfecta, pero el secreto está en pasarlo por una criba y devolver los trozos gruesos a la compostera para que sigan desintegrándose poco a poco. No huele, no se compacta demasiado al apretarlo en un puño, no se queda
suelto del todo...o sea, bien bien.
Sin embargo he sacado algunas conclusiones: la primera es que si no tienes paciencia no te pongas a hacer compost, porque el sistema es lento, a no ser que le dediques mucha atención y tiempo. Si estás regando continuamente y removiendo el montón, a lo mejor consigues adelantar el proceso; pero no merece la pena, pues una cosa es preocuparte por la ecología y el medioambiente y otra muy distinta dedicar todo tu tiempo libre a hacer estiércol con los residuos de tu vida.
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| Compost cribado |
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| Restos que no pasan por la criba |
Vamos, que se trata de un capricho, como todo en el huerto ecológico casero: nos damos el gustazo de decir "esto lo he hecho yo" y presumimos de reciclar y todo eso. Bueno, pues de eso se trata.
Por cierto, ya he puesto hojas semisecas que cayeron con las primeras heladas en la compostadora...No tengo prisa.



