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viernes, 12 de julio de 2013

Malla anti-todo

 Hace alguna temporada que me rondaba por la cabeza proteger el huerto exterior de la excesiva insolación que reciben las plantas, pero hasta este año no me he decidido a hacerlo. El otro día cogí una vieja malla de las que se usan para coger almendra y aceituna y la uní a la que ya protegía el invernadero con bridas de las más pequeñas. Como todavía no quiero hacer una estructura permanente que me permita cogerla bien y estirarla, lo que he hecho es colocar varias cañas de punta -a las que previamente les coloco botellines de plástico para que no la rompan- que sujetan el peso de la malla y permiten pasar por debajo sin tener que agacharse, Las sujeciones principales son las esquinas de la malla, a las que ato cuerdas que a su vez ato donde puedo -la rama de un árbol, un  hierro hincado.... El resultado se  parece  a una carpa beduina que no sé si aguantará un día de viento. Otra función muy importante es la de frenar el posible granizo, algo que antes o después suele suceder, y más este verano que se anuncia con fuertes riesgos de pedrisco en el Bajo Aragón. En ese caso la malla iría al suelo, pero el daño en las hortalizas sería menor. Creo que también esuna malla anti pájaros, aunque eso me preocupa menos.
Lo que más me interesa es comprobar si las hortalizas, sobre todo solanáceas, crecen mejor con un porcentaje menor de luz . Ya veremos.


jueves, 28 de febrero de 2013

Construcción invernadero


No tiene nada especial este invernadero, si acaso que la estructura es de madera y que está adosado por la cara norte a un ribazo de tres metros de altura que separa la parcela de arriba de la de abajo.
Al entrar hay una especie de hall para plantas en maceta que hace las veces de pequeño cuarto de estar donde pasar un rato sentado o charlando, sobre todo en invierno, pues la protección del frio y el viento es un auténtico aliciente. Sus dimensiones son pequeñas, pero suficientes para tener verdura de invierno y proteger tiestos. En verano es un complemento a la huerta exterior que me permite alargar la cosecha de tomates, berenjenas, etc hasta diciembre (este año los pimientos verdes siguen en producción a estas alturas).
Lo construí con madera autoclave (tratada contra la podredumbre) y madera normal que yo mismo traté con una mezcla de gasoleo y oxicloruro de cobre. Tiene cuatro puertas y una trampilla cenital para ventilar en primavera y verano.


Talúd de tierra y muro de piedra en el invernadero
 Permite andar de pie por casi toda su superficie. Las maderas que hacen de pilares están cogidas en pletinas de hierro que a su vez están enterradas en un poco de hormigón. El perímetro y los pasillos interiores son de bordillos de hormigón, como explico en la entrada "bancal profundo sin bardos cerámicos".   Supongo que lo más razonable hubiera sido construirlo con arcos metálicos, pero por alguna razón siempre me ha gustado la madera y me he dado el capricho. Creo verle alguna ventaja, como por ejemplo la reparación de posibles roturas de plástico y el parcheado con una simple grapadora, aunque sea una chapuza. 


La estética de las dos aguas también me gusta más.  Construí un muro de piedra a media altura en la cara norte que sirve para colocar plantas, semilleros, etc. Además funciona como un muro trombe que se carga de calor por el día y la suelta por la noche. O por lo menos eso me parece a mí cuando lo toco en invierno y noto cómo desprende calor. 

Está separado del resto del huerto por una calle de metro setenta o por ahí, en la que he colocado malla antihierbas. En verano pongo una malla aceitunera sobre el invernadero para amortiguar los efectos del exceso de calor y luz. Este tipo de túnel se disfruta muchísimo, así que si no lo teneis todavía ya podeis ir proyectando el vuestro.
Podeis seguir viendo las fotos de la estructura en construcción y el sombreado de verano. Están más abajo-



Bancal profundo no elevado en invernadero

Malla aceitunera para sombrear invernadero en verano

sábado, 23 de febrero de 2013

Nieve en el huerto

Malla aceitunera sobre cultivos de invierno
No es frecuente, pero hoy nos ha visitado la nieve y el frio extremo; a pesar de todo espero que las borrajas, acelgas y alcachoferas resistan sin sufrir daños significativos, más que nada porque la nieve se ha posado sobre una malla aceitunera que tengo puesta para evitar los destrozos de los pájaros.Las alcachoferas tienen en cambio manta térmica, que también ha acumulado una buena capa de nieve. Así que por fín comprobaré el verdadero efecto de este tipo de protección, y os contaré más adelante. Las espinacas, cebollas y ajos ni se enterarán del frio. En el invernadero ya hay tomateras desde hace una semana, sobreprotegidas con manta térmica; creo    que aguantarán, como los pimientos verdes de la temporada anterior que todavía están en producción. Os pongo unas  fotos del antes y después de la nevada, para que os hagais una idea de la situación.
                                                                          

NIeve en el huerto

Aquí se ve El huerto cubierto por la nieve, pero los cultivos están bajo malla, sin contacto directo con el hielo.






Manta térmica sobre alcachoferas
Entre la foto de la izquierda y la de abajo hay menos de quince horas de diferencia; debajo sobreviven las alchoferas-
Nieve sobre manta térmica