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jueves, 9 de mayo de 2013

Mariquita se llama mi amor


Mariquita sobre planta de berenjena
Hoy,  mientra inspeccionaba las nuevas plantas de berenjena en el invernadero, se me han abierto los ojos como platos; no lo podía creer: una mariquita zampando pulgones. Era como un milagro; la esperanza se abría paso entra la desazón; y una luz al final del tunel pulgonoso me anunciaba el posible principio del fin.

Mariquita se llama mi amor de hortelano tozudo y antiquímico.

Espero que la duendecilla de alas anaranjadas sea capaz de avisar a sus congéneres y se consume la invasión. Lo estoy deseando; es más, me muero de ganas de ver el genocidio que puede producirse, porque los pulgones son muchedumbre que se atrinchera donde puede y ahora andan de nuevo por la berenjenera vieja. También se esconden en el envés de algunas hierbas además de intentarlo con las tomateras y las nuevas matas de pimiento.
El caso es que me he llevado una alegría tremenda y, aunque no doy la batalla por ganada, el hecho de tener una aliada me infunde ánimos en esta lucha desigual.
Seguiré informando.

                                                                                                                                                                              

martes, 7 de mayo de 2013

Pulgones en el invernadro II. Lucha ecológica contra el pulgón

Tengo pulgón en el invernadero desde este invierno. Primero me rendí con las lechugas, sacándolas al exterior porque era incapaz de eliminarlo, a pesar de las rociadas con jabón potásico. Y es que a pesar que muere mucho pulgón siempre sobrevive un buen porcentaje que se reproduce rápidamente. La plaga atacó después a dos matas de pimiento verde (alargado de freir) que todavía estaban en produción desde el verano pasado. Me hacía ilusión mantenerlas una temporada más, pero visto lo visto hoy mismo las he arrancado con sus innumerables habitantes encima. Y lo visto es que después de tratar con jabón potásico el resultado no era bueno, así que me pase a un insecticida ecológico a base de pelitre que comercializa la marca Compo; pero nada; o casi nada.
 Los pimientos crecían algo más pequeños de lo normal, con la curiosidad de que -desde hace semanas- no tienen semillas por dentro, algo que puede deberse a que el pie es ya viejo, o a la acción del pulgón, aunque esto me parece improbable; el caso es que verlos con la textura pegajosa y brillante por la melaza  me resultaba desagradable. Por otro lado necesitaba sanear ese espacio, dado que también hay pulgones en alguna de las tomateras cercanas; y eso  me ha puesto sobreaviso cien por cien, pues sólo me falta que se me vayan al carajo los tomates. La berenjenera de la temporada pasada ya tiene nuevas berenjenas engordando, pero también está infestada y puede ser la próxima en abandonar. En fín, que la cosa se está poniendo fea.
Nunca hasta este año me había pasado esto.
He sacado alguna conclusión respecto a la lucha ecológica contra el pulgón: si es verde y le gusta comer de todo -como el que se ha venido a vivir a mi huerto- entonces olvídate de jabones y milongas.
No tengo un plan; esperaré a ver y ya contaré.

Nota: creo que se trata de la especie macrosiphum euphorbiae (pulgón de la patata) altamente polífago y muy asiduo de los invernaderos.

viernes, 19 de abril de 2013

Plantar antes de tiempo no sirve de nada

En Abril muchos caemos en la tentación de plantar antes de tiempo tomates, pimientos, berenjenas, sandías...y en definitiva todas esas hortalizas que necesitan del calor para crecer y fructificar. Las botellas de plástico de agua de cinco litros nos sirven como miniinvernaderos para salir del paso, pero otras veces plantamos a pelo confiando en que los frios no volverán. Sin embargo los frios vuelven, siempre; y año tras año se demuestra que adelantar estas tareas no sólo no sirve de nada, sino que a veces es contraproducente.
 Y es que por mucho que nos empeñemos España no es el trópico y la naturaleza es insistentemente repetitiva e invariable. Yo mismo he cometido este error y lo cometo casi todos los años; por ejemplo: ya he plantado tomateras en el exterior, y sandías, y más cosas; iba el tiempo caluroso y ¡zás! de repente bajón de las temperaturas; veremos.
Los más viejos conocen perfectamente las fechas idóneas para cada cosa y obran en consecuencia, sin prisas ni ansias innecesarias.
Creo que una de las causas de que caigamos en este error es la puesta a la venta anticipada de los plantones y la confusión que se produce por el hecho de que mucha gente tiene invernaderos. Además no es lo mismo la huerta valenciana que la de la ribera del Ebro, ni el Bajo Aragón que la Meseta castellana. Cada uno que tenga en cuenta dónde vive y qué hacen ahí los que saben. Si vemos que otros se nos adelantan no pasa nada, casi seguro que si tenemos paciencia y plantamos con calor nuestras hortalizas llegarán a la vez que las de ellos y más sanas. Y evitaremos la preocupación de los frios. Un abrazo